1

Hilo: Sesión del 11 de diciembre

Tema de la sesión: El archivo y la red: organización, distribución y acceso al conocimiento 
11 de diciembre a las 17h en Medialab-Prado

Esta tercera sesión del grupo de trabajo  Arquitecturas de la cultura del mañana-mañana consistirá en un taller y discusión con Daniel García Andújar

En relación con el tema propuesto, Daniel García Andújar nos propone para iniciar la discusión un listado de palabras (que puede ampliarse) ordenado en torno a cuatro núcleos: producción del archivo, ordenación del archivo, usos del archivo, pedagogía del archivo.

Producción 

Concepto, Propiedad, Credibilidad, Dispositivo, Apropiación, Espacio Protegido, Espacio Público, Herramienta, Libertad de expresión, Media, Memoria, Metáfora, Propiedad, Red, Responsabilidad, Plataforma, Creación Colectiva (Comunidad versus Comunismo)

Ordenación 

Archivo, Jerarquía, Control, ¿Autoridad?, Cartografía, Interface, Exclusión, Frontera, Identidad, Manipulación, Negociación, Resistencia, Suplantación, Legitimidad-Legitimación, Clasificación, Categoría,

Usos 

Consumidor, Usuario, Ciudadanía, Conflicto, Distribución, Escenario, Institución, Interpretación, Mercado, Participación, Presentación, Representación, Simulación, Visibilidad, Open Access, Compartir

Pedagogía

Cultura de Archivo, Aprender a Aprender, Conexión, Preservación, Redefinición, Relectura, Sistema, Participación Social, Conocimiento Colectivo; Do it Together (Hagámoslo juntos), Orientación, Elección, Ejecución.

---------------------------

Partiendo de estas palabras clave, Daniel nos propone realizar pequeños ejercicios buscando sistemas de relaciones que nos ayuden a encontrar argumentos para el debate.

A modo de ejemplo Daniel nos plantea una reflexión sobre las palabras "Legitimidad-legitimación".

Se propone a cada integrante del grupo de trabajo escoger uno de los núcleos temáticos y alguna de las palabras clave, y hacer con ella un ejercicio similar al que ha hecho Daniel. Para iniciar el debate antes de la sesión, se pide que cada persona abra un nuevo tema en el foro con su palabra y comentarios, que podrán ser contestados por el resto del grupo

Daniel G. Andújar:
A modo de ejemplo, he partido de una de las palabras clave anotadas en la lista, Legitimidad-legitimación, haciendo una exploración rápida usando herramientas comunes como los buscadores de Internet más populares o la Wikipedia. Llego rápidamente a algunos puntos interesantes para enlazar argumentos.

"El proceso mediante el cual una persona obtiene legitimidad se denomina legitimación" (http://es.wikipedia.org/wiki/Legitimidad) y de ahí: "apelación inicial a criterios tradicionales como justificación ética del ejercicio personal del poder es aceptada por Max Weber como uno de los tres tipos de legitimidad junto con la legitimación carismática (los subordinados aceptan el poder en base a la santidad, heroísmo o ejemplaridad de quien lo ejerce) y la legitimación racional (los subordinados aceptan el poder en base a motivaciones objetivas e impersonales); convirtiéndola prácticamente en sinónimo de legalidad"

Efectivamente Max Weber adentró su análisis en aquellas áreas de interés en que la economía y la sociología se relacionaban para así poder interpretarlas motivaciones de la conducta. Centró su atención en el poder y la legitimación de la autoridad. Se fundamenta en un concepto de autoridad legítima, a diferencia del concepto clásico de autoridad de origen divino. Considera que es una herramienta para imponer la voluntad de una persona sobre el comportamiento de otras y que hay quienes pueden ejercerla y quienes no.

Weber distingue tres tipos fundamentales de autoridad:

1. Autoridad tradicional: aquí considera que la aceptación de la autoridad se basa en que siempre se ha procedido de esa forma, la habitualidad de los usos y costumbres le confiere legitimidad. Se centra en el principio de la costumbre y suele reflejarse en instituciones políticas con cargos hereditarios. Quienes ostentan la autoridad están legitimados por la fuerza de la costumbre y gozan desde un tiempo inmemorial de un status especial, los cambios solo pueden producirse si una porción determinada de la población lo desea.

2. Autoridad carismática: La aceptación de la autoridad proviene de la influencia personal del superior. Se basa en las condiciones personales de quien ejerce la autoridad. Esta es la propia del líder: el jefe es reconocido como tal por sus cualidades personales excepcionales, tales como el heroísmo, la santidad, el genio. Suele ser residual, Weber indicó que la autoridad carismática, con el tiempo, tiende a convertirse en autoridad tradicional. El Vaticano, el papa, los cardenales y los obispos son ejemplos de carisma rutinario de la sucesión apostólica.

3. Autoridad legal- racional: Los individuos aceptan la autoridad por que creen racionalmente en la legitimidad de las normas que conceden el ejercicio del poder. Esas normas regulan el derecho de los individuos que son sujetos activos de la autoridad a ejercer ésta (autoridad) en el contexto de aquéllas (normas) Está basada en el derecho positivo, en el principio de legalidad.

Ya hemos llegado a un punto de partida que nos arroja suficiente material para plantear un debate en condiciones, y vemos destacados alguno de los puntos aportados.

Según Weber "el ámbito de la influencia autoritaria de las relaciones sociales y de los fenómenos culturales es mucho mayor de lo que a primera vista se parece".

Autoridad, Legitimación, Poder, Control

Exploremos el archivo sobre estos temas, seguramente a alguno le habrá venido también a la mente algún autor como Foucault. Busquemos argumentos de contraste.

Para Max Weber poder significa "la probabilidad de imponer la propia voluntad, dentro de una relación social, aún contra toda resistencia y cualquiera que sea el fundamento de esa probabilidad". Para Foucault es una tecnología. Esta atraviesa todos los cuerpos, al conjunto de las relaciones sociales. Es una maquinaria que produce efectos de dominación basándose en estrategias y tácticas específicas. Tanto dominantes como dominados son cruzados por las técnicas de funcionamiento del poder.

" el poder se convierte en un saber que se instala como verdad, y el cómo a través de esta verdad se legitima la exclusión, el dominio y el castigo en el cuerpo social".
Foucault

Más allá de las diferencias entre estos dos autores podemos encontrar un nexo de interés: La relación entre poder y saber, que puede ilustrarnos el debate.

Lo mismo podemos hacer con otros puntos de partida, se me ocurre explorar la cuestión de los cambios en las estructuras de trabajo. Gramsci, "el intelecto queda fuera de la producción"; Virno: "hoy el tiempo social parece salido de sus goznes, pues ya no hay nada que distinga al tiempo de trabajo del resto de las actividades humanas". Y explorar desde ahí hasta alguna de las cuestiones que nos planteamos ahora, ¿pueden sustituir los procesos de formación continua (aprender durante toda la vida) al tiempo de trabajo, Virno define que "la 'vida de la mente' está plenamente incluida en el espacio- tiempo de la producción".

Apunto un último ejemplo que me interesa personalmente por si encuentro seguidores. En estos tiempos de exploración postcapitalista, tras la crisis, es una exigencia volver a explorar alguno de los términos que habíamos derogado. Sugiero esto por si alguno ha iniciado algún tipo de pesquisas de otro modo puede que exceda, como decía antes, las expectativas de esta reunión. Comentaba que sería interesante volver a plantearnos algunos términos como el de "Comunismo" y "Comunidad". Hace tiempo que por otros proyectos hemos iniciado una línea de investigación en torno a la valoración que de estos términos hace Blanchot en "La Comunidad Inconfesable" una respuesta a Jac-Luc Nancy por "La comunidad desolada" que trazaría un recorrido sobre Georges Bataille y su participación en Acéphale, Blanchot también tendría una contra-réplica de Nancy en "La comunidad inoperante".

La primera parte de en "La Comunidad Inconfesable", a partir de «La comunidad inoperante», se comprometía a «retomar una reflexión nunca interrumpida sobre la exigencia comunista» y sobre «el defecto de lenguaje que tales palabras, comunismo,  comunidad, parecen incluir, si presentimos que traen algo enteramente distinto a lo que puede ser común entre quienes pretenderían pertenecer a un conjunto, a un grupo». En principio, nada es más común a los miembros de una comunidad que un mito, o que un conjunto de mitos. El mito y la comunidad se definen, en parte al menos-pero tal vez en totalidad-, el uno por el otro, y la reflexión sobre la comunidad invitaba a continuar desde el punto de vista del mito.

2

Re: Sesión del 11 de diciembre

«Producción cultural y operaciones de poder»
Es interesante tomar el texto de Daniel como provocación para el debate, pero ni la nómina de palabras sugeridas ni las citas de dos autores tan dispares como Weber y Foucault me sugieren otra cosa que confusión. Incluso una alusión tan esquiva como la mención a Paolo Virno o a Antonio Gramsci, puede hacernos derivar hacia una mera enunciación de signos vacíos.
-¿Es suficiente con citar palabras-concepto como comunismo, producción, poder, procomún y otras, para revivirlas en su significado original?
- Cuando citamos esas palabras, ¿ es seguro que traen al presente una ritualidad apropiada para ser entendidas según la significación con la que se dotaron en el pasado?
-Parece cierto que, tales palabras-concepto han sido ritualizadas, incluidas en procedimientos enunciativos cuya fuerza perlocucionaria asienta en un pasado con historia, y según el sesgo connotacional que se les dé en el presente, servirán para construir acciones en el futuro.
- Nuestra oportunidad y compromiso al invocarlas, radica en los modos de utilización: sometimiento o antagonismo,  legitimación o conflicto, figuras de autoridad o estructuras de incertidumbre, reproducción ritualizada o resignificación comprometida.
En primer lugar habría que distinguir los conceptos de poder -bien distintos- empleados por Weber y por Foucault. Mientras Weber identifica el poder con sus representaciones -fundamentalmente de clase y específicamente ligados a la noción hegeliana de Estado- salpimentado con nociones de sociología; Foucault analiza el funcionamiento del poder en las sociedades ilustradas rastreando su modos operacionales y sus opciones disciplinarias, sin abandonar el dominio de clase y descendiendo a la contingencia de las prácticas. Identifica instituciones cruciales como la judicatura o la medicina en el momento en que despliegan sus operaciones -más allá del dominio de clase-, permeando otras como la familia, los medios de producción o el Estado, responsables operacionales ya conocidos por sus implicaciones en el disciplinamiento de los individuos.
Mientras que para Weber el universalismo y la centralidad de la representación del poder, son determinantes en una sociedad jerarquizada y productiva; para Foucault la diseminación del poder, tiene lugar precisamente en los márgenes de las instituciones, en intersecciones de los saberes y en la confluencia de las prácticas cotidianas de los individuos. La prisión moderna surge precisamente en la intersección de dos saberes fundamentales, desplegando su funcionalidad en el espacio de las ideologías y en el centro de la sociedad visualizada.
En esa genealogía foucaultiana, los saberes adquieren la máxima centralidad, más omnipresente si cabe, en la medida en que los bienes simbólicos han sido insertados en el mecanismo de circulación de la mercancía, convertida esta en el vehículo transportador de plusvalor. La cultura, ese mito formado por un conglomerado de bienes simbólicos, es en la sociedad postfordista el paradigma de la industria. Su despliegue mediático, ocupa el espacio que en la sociedad Moderna ocupara la manufactura, heredando casi todos los atributos de ésta.
Como reflejo de las prácticas de poder hegemónicas, determinados paradigmas culturales tenían un rol incuestionable dentro del régimen disciplinario modernoburgués, contribuyendo específicamente a la producción de ideología y a la cimentación del sistema de valores que regía la sociedad. Sin embargo, mientras que en la sociedad industrial, la producción de bienes simbólicos ocupaba un lugar reservado a determinados grupos sociales interesados, en los últimos decenios se observa un desplazamiento, tanto en lo que respecta al rol de los productores culturales como al impacto y prevalencia adquirido por la generación y circulación de capital cultural. Con ello, la posición de los saberes, reservada a la superestructura, se ha visto ampliamente desplazada y permeada de la vulnerabilidad contingente propia de la mercancía.
Identificados con el estatus de la mercancía, los bienes simbólicos se han diversificado, son distribuidos globalmente, carecen de especificidad local, han perdido el aura de la originalidad, son producidos por una cada ves más amplia red de intelectuales proletarizados y finalmente son consumidos masivamente como cualquier otra mercancía. No podemos extrañarnos, por tanto, de que sean las instituciones de la cultura las más solicitadas políticamente, como instrumentos generadores de artefactos portadores de plusvalor. En último extremo, nada ni nadie está fuera del campo de operaciones del poder, y en ese sentido poco nos aporta el universo analítico webbiano, dotada de nociones coherentes con una sociedad de estructura piramidad en fase de desaparición. Aquel interés por identificar los «palacios de invierno» y sus mododalidades funcionales  -piramidal, horizontal, etc- aparece ahora inoperante para identificar la  responsabilidad del individuo en la diseminación y reproducción del biopoder que organiza nuestras actividades cotidianas.
En sentido lato, gracias al análisis foucaultiano de la genealogía del poder, se ha desplegado el nuevo paradigma de la crítica en las sociedades occidentales, en el que participan desde el psicoanálisis lacaniano, hasta la crítica del arte, pasando por el ataque del feminismo al poder patrilineal o los análisis del lenguaje como campo predilecto de las operaciones del poder. No obstante, al aludir a toda esta epistemología, no estamos haciendo otra cosa que reconocer la insuficiencia de una dialéctica y una práctica antagonista, en comparación con la fecundidad de la teoría que nos asiste en el análisis del poder.
Sería interesante reflexionar acerca de nuestra propia posición ante la reproducción de regímenes de poder, observar de qué modo estamos inmersos en tramas en las que somos impulsados a colaborar en la renovación y reproducción incesante de los regímenes de poder presentes, y en la construcción de bases sobre las que asentarán regímenes futuros. No somos inocentes, y nuestras prácticas forman parte de una maquinaria ineludible, mediante la que somos constituidos como sujetos políticos, sujetos de poder. Históricamente según Althusser, entramos a formar parte de la existencia mediante la interpelación -un acto de poder realizado mediante el lenguaje-, también Hegel y Freud postulan ese acto de poder imprescindible en la constitución del sujeto -la llamada del Otro-, pero según Butler, los términos -contingentes- mediante los cuales se regula, se asigna y se niega el reconocimiento, forman parte de un ritual amplio de interpelación, el cual está abierto a la contingencia del momento y a la incertidumbre de la respuesta del interpelado. Esa capacidad de agencia, es nuestra posibilidad.
J. Vidal    7/XII/08

3

Re: Sesión del 11 de diciembre

Hay quién opina que mi trabajo se plantea siempre en términos de provocación, y yo entiendo que si esta existe es en el sentido de incitar, inducir o facilitar la ejecución de una acción más que en el de irritar o estimular ningún tipo de cabreo, aunque en ocasiones este es inevitable. Está claro que en este debate se me pide poder activar y de algún modo ejercer el poder que se me da en la convocatoria para acotar y de este modo controlar cómo se desarrolla el mismo.

Mi método de trabajo seguramente no se ajusta a ningún otro conocido anteriormente y puede parecer caótico y muy poco o nada ortodoxo, pero es el que es, en el que me puedo desenvolver con cierta soltura. Entender que los listados de palabras funcionan como imágenes, y como se comenta en la entrada anterior, estas han perdido, seguramente por su propio uso, parte o todo su significado.   No pretendo revivirlas, ni tan siquiera que vuelvan a recuperar su contenido me sirven tal y como están, pero si me interesa darles la vuelta y ver cómo les funciona el mecanismo, también observar su deterioro, su mal o buen funcionamiento, su crecimiento o su trastorno.

Ma?s alla? de las diferencias, entre Weber  y  Foucault, que las hay, muchas y en muchos niveles, me interesan los nexos de unión.  Lo que llamamos en jerga, el link. Y creo que podemos encontrar un gran nexo y que este tiene cierto intere?s para el debate: La relación entre poder y saber. Ambos autores tocan esta relación llegando a conclusiones bastante cercanas, al menos en el sentido de su "inmanencia", de su determinación mutua. Es en esta linea, la del poder-saber que tiene efectos de verdad que legitiman ciertas pra?cticas de dominacio?n, y la de la creciente racionalizacio?n weberiana que lleva al poder de los especialistas, legitimando al poder burocra?tico. Las categorías (resalto aquí el término) utilizadas por ambos autores nos ofrecen un amplio espectro de ana?lisis para las observaciones e investigaciones que pudiéramos emprender. Ambos autores hacen un estudio exhaustivo del poder, de las relaciones de poder y de la dominacio?n, de las categori?as gruesas de  Foucault a la sistematicidad que caracteriza a Weber. Pero no pretendo, de ningún modo que establezcamos aquí un debate intelectual o un análisis pormenorizado que nos desborde los límites de esta pequeña reflexión colectiva. Mi interés era llamar la atención sobre ciertos untos, que creo son interesantes y de ahí busquemos un lenguaje común que nos permita entendernos.

Insisto en que parte del argumentarlo, no es ni tan siquiera propio, lo tomo como técnica de aprendizaje y como parte del proceso.

En cuanto a la relectura que hace  Paolo Virno de las tesis de Gramsci, yo simplemente me limito a poner en duda lo que decía Gramsci con relación a si el intelecto entra o no en el proceso de producción, yo no hablo de postfordismo, sino de sociedad del conocimiento, de postcapitalismo. Pero esto da para elaborar una tesis y reconozco que sólo he iniciado algo muy complejo, sin argumentar, y bocetado...

Es interesante seguir en la introspección de estos términos, de esta botonera del lenguaje, ya tendremos tiempo de ver a donde llegamos con esto en la sesión de jueves, puede que no muy lejos, pero...

d g andujar

4

Re: Sesión del 11 de diciembre

Yo también entiendo la provocación, como acto de estimulación para el debate.
Creo que una de las diferencias fundamentales en relación al concepto de poder, entre Weber y Foucaul, y que deberíamos tener en cuenta, es que mientras Weber insiste una y otra vez, como bien señalas, en la legitimidad y legitimación de la autoridad; Foucault aborda los mecanismos de la legitimación de las prácticas de poder fuera del concepto de autoridad, incluso fuera del concepto de soberanía; lo cual implica aceptar como agentes de prácticas de poder a prácticamente todos los sujetos sociales. El autoritarismo como causante de gran parte de los males de la sociedad, se habría convertido en un mito del que es irrelevante diferenciar sus cualidades intrínsecas, puesto que el poder circula entre la masa social permeando nuestras acciones cotidianas.
Naturalmente, en el estudio de la relación poder/conocimiento, está una de las claves para entender el funcionamiento de la sociedad del conocimiento o de la información: dos conceptos muy fronterizos, que con frecuencia se solapan y se utilizan insuficientemente indistintos, con fatales consecuencias para la producción cultural políticamente activa.
j.vidal